Juguetes y cajas

Juguetes y cajas

¿Le has comprado alguna vez un regalo a tu gato y este ha parecido estar mucho más emocionado con la caja? Es normal, es algo que gatos y niños comparten genéticamente. En el caso de los gatos, la pasión por las cajas es tal que se pueden ver galerías de fotos en Internet en el que grandes ejemplares peludos tratan de introducirse con mayor o menor éxito en cajas de cartón de tamaños muy reducidos.

Juguetes y cajas, cajas y juguetes son algo que, muchas veces, no tienen claras fronteras. Pero mientras ellos se diviertan, ¿qué más da que se confundan?

Juguetes que funcionan como cajas

Algunos juguetes para gatos son versiones un poco más sofisticadas de sus cajas de cartón. Un buen ejemplo con las cuevas de peluche en las que pueden meterse y preparar todas sus emboscadas. Tu gato disfrutará teniendo un espacio en el que sabe que será respetado, al que nadie le irá a molestar y donde puede fingir que nadie le ve.

Para lograr esto es muy importante que respetes su guarida y que no lo molestes en ella a no ser que sea imprescindible. Así, potenciarás esta seguridad que siente cuando se mete en su cueva de peluche o en uno de los cubos de sus árboles para trepar y esconderse. Los árboles son juguetes fantásticos para los gatos, aunque es cierto que precisan de un espacio que no siempre se tiene en el hogar.

Los tubos largos en los que se introducen son un ejemplo parecido. A los gatos suelen encantarles este tipo de túneles que les facilitan el esconderse, el jugar a las emboscadas y, algo que también les encanta, hacer ruido como locos.

Cajas que funcionan como juguetes

También podemos encontrar la situación inversa, cajas que funcionan como juguetes. Simples cajas que tienen, por ejemplo, una cara que es en realidad un rascador y que facilita que el gato pueda afilar sus uñas y desprenderse de las capas superiores con facilidad.

También están las cajas que esconden premios en su interior y que obligan al gato a volcarlas para conseguir su comida. En este caso, suelen ser cajas de pequeño tamaño, normalmente varias, que están en un dispositivo que permite hacerlas girar con facilidad para conseguir llevarse lo que hay dentro. Además de jugar, el gato aprende a comer más despacio y menos cantidad, por lo que este tipo de juegos ayudan a que controle su obesidad.

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